Mostrando entradas con la etiqueta Leyendo que es gerundio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Leyendo que es gerundio. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de enero de 2016

Dime lo que lees cuando estás triste y te diré quién eres.

¿Estás de un humor peculiar y no sabes qué leer? 
¿Coges un libro al azar y a las pocas páginas lo dejas con un bufido frustrado porque no? 
No.

Tranquilo, no estás solo. Todos hemos pasado por ahí.

Por ejemplo:

Estás feliz y quieres un libro que te acompañe por esa autopista del esparcimiento porque, aunque la compañía es buena, un libro, a veces, es aún mejor.
O puede que estés triste, melancólico, gris, taciturno, de ese tipo de tristeza en la que solo quieres que la banda sonora de tu vida sea la lluvia y el blues, y poesías tristes que encuentras en Tumblr.
¿Acabas de leer un novelón de esos que dejan cicatriz y ahora buscas algo ligerito hasta que se te recoloquen los huesos? Has venido al lugar indicado.
¿No sabes con qué pie te has levantado hoy pero te apetece leer lo que sea desesperadamente? Oh, sí, lo que estás buscando es un libro comodín, que pegue con todo. El color negro de los libros. No te preocupes, algo encontraremos.

Hay libros para todos los estados de ánimo posibles. No iba Spotify a quedarse con el monopolio de inventarse emociones para sus listas musicales, aquí encontraréis libros que peguen con cocinar lubina al horno.



Si estás triste (terriblemente triste), y lo que buscas es regodearte en esa tristeza, croquetear en ella, ponerte moreno al sol de la pena, el libro que buscas es… Un monstruo viene a verme, de Patrick Ness. 


(Advertencia: OS ROMPERÁ EL CORAZÓN, INSENSATOS)

Alternativas: La ladrona de libros, de Markus Zusak. En el camino de Jellicoe, de Melina Marchetta.


Acabas de leer Un monstruo viene a verme y aún tienes los ojos rojos y moqueas, necesitas algo que te levante del pozo de oscuridad que has cavado y pintado tú solo, y tampoco le harías ascos a un abrazo muy grande. Vamos, tú lo que estás pidiendo a gritos es despejarte. Deja que te ayude a remontar el vuelo. 
Para esos momentos el libro que buscas es… CUALQUIERA DE PERCY JACKSON, (de Rick Riordan). Y esto tiene una explicación muy sencilla, la cuestión es que no puedes pensar en tus propias penas cuando tienes que salvar al mundo con la ayuda y la farándula de los dioses griegos. Hay motivos de causa mayor y la humanidad y su supervivencia es uno de ellos.



Alternativa: CUALQUIERA DE TERRY PRATCHETT.  Porque es imposible estar triste cuando lees a Terry Pratchett.


Sigamos con esa buena racha. Estás feliz. Eso que ves allí es un unicornio haciéndote ojitos, un poco más allá hay un arcoíris que conduce directamente al paraíso de toda persona de bien, sí, has acertado: la Fnac. En resumen, te has venido arriba y ahí quieres quedarte, en la cima del mundo. Riéndote. 
Para esos momentos de bonanza el libro que te recomiendo es…  Guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams.



Alternativas: Buenos presagios, de Neil Gaiman y Terry Pratchett.


No dejas de suspirar. El amor está en el aire. El cielo está lleno de querubines regordetes lanzando flechas a diestro y siniestro. Estás a punto de bailar el tango de la muerte, un baile capaz de dejar embarazado a cualquiera que lo mire. All you need is love, baby. 
El libro que quieres que te robe el corazón podría ser… Te daría el mundo, de Jandy Nelson.



Alternativas: El cielo está en cualquier lugar, de Jandy Nelson. Salvando a Francesca, de Melina Marchetta. Amy y Roger, de Morgan Matson.


Llegamos a la novela comodín. Necesitas que un gps de la vida te diga exactamente donde estás porque lo que vienes a ser tú estás más perdido que Julio Iglesias en el día del padre. Quieres un libro cualquiera que te entretenga. Sin demandas. Sin pretensiones. Estás de rebajas. Quieres un libro que complete la tríada de la manta y el café para esos días en los que no te apetece hacer nada, solo vegetar como si fueras un ficus. 
Redoble de tambores… Las carreras de Escorpio, de Maggie (coged aire) Stiefvater. (Aunque esta sea una novela comodín acabaréis dando las gracias de que se haya colado en vuestro camino).



Alternativas: En realidad se miente mucho más, de Kerstin Gier. El castillo ambulante, de Diana Wynne Jones.



Continuará…

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Dedicatorias? ¡Dedicatorias!

No voy a descubriros América porque América sabe descubrirse bastante bien ella solita. Lleva haciéndolo siglos. Entonces, ¿qué es esto? ¿Una idea hecha post? ¿Un momento de aburrimiento con muchas ínfulas? Es un poco de todo, la verdad.

Las dedicatorias de los libros son algo que normalmente nos saltamos a la torera, ansiosos por empezar con el Érase una vez, el meollo del asunto, todos nosotros con ganas de meterle mano al libro y sin protección. Pero antes de ese Érase una vez/El señor y la señora Dursley, que vivían en el número 4 de Privet Drive/Blue Sargent ya no recordaba cuántas veces le habían dicho que mataría a su amor verdadero/Es una verdad reconocida por todo el mundo que un soltero dueño de una gran fortuna siente un día u otro la necesidad de una mujer... han pasado muchas cosas. Ha pasado, seguramente, una vida.

Y entonces está la gratitud. La ironía. Un recuerdo. Un no te olvido (no lo haré nunca).
Porque una dedicatoria puede conseguir que seamos inmortales.

Así que me he remangado la camisa y he pasado revista a mis tropas de libros, esperando descubrir algo nuevo. Esto es lo que he encontrado. Mi Top10 de dedicatorias. 

A ver qué os parece.

1. My shit life so far, de Frankie Boyle. 


(Una declaración de intenciones en toda regla).

2. Austenland, de Shannon Hale.  


(Quién no ha querido decirle eso a Colin Firth, 
que es un gentleman y un provocador).

3. Las reliquias de la muerte, de J. K. Rowling.


(Bordó la dedicatoria.
Totalmente.)

4. Un desafortunado pero maravilloso accidente, de Marni Bates.


(Porque sí, mejora con el tiempo.
Menos mal.)

5. El castillo ambulante, de Diana Wynne Jones.


(Creo que todos queremos darle las gracias a ese niño).

6. La guardiana, de Tanya Huff.


(Que se lo pregunten a Tumblr).

7. La calle de los sueños, de Luca Di Fulvio.


(Tan sencillo como eso).

8. Buenos presagios, de Terry Pratchett y Neil Gaiman.


(Que nos cuente de qué va el tema, por favor).

9. ¡Guardias! ¡Guardias!, de Terry Pratchett.


10. La casa de Hades, de Rick Riordan.


(Ejemplo de manual del hijoputismo de algunos autores).


¿Y vosotros, tenéis alguna dedicatoria favorita?

martes, 10 de noviembre de 2015

La música amansa a las letras

¿Sois de los que escucháis música cuando escribís o sin embargo os gusta más el silencio que a una biblioteca? A mí, como con casi todo en este descampado de lágrimas que es la vida, me hacen tilín las dos opciones. Vamos, que no estoy para descartar porque a la hora de escribir voy un poco como a las rebajas, a ver qué encuentro.

Y, a veces, consigo hacer sonar la flauta, las trompetas de los rechonchos querubines del cielo, la gran batucada que imagino es el infierno.

Porque, damas y caballeros (os digo esto porque no os conozco bien), hay una banda sonora para todo. ¡Nos la hemos ganado! Nosotros escribimos las letras pero la música, ¡ah, la música!, ésa fresca muchas veces viene sola, no hace falta que la invite nadie. Y casi siempre es bien recibida.

Así que aquí os dejo una selección musical apta para todos los oídos. Un poco de todo. Un popurrí.


¿Y vosotros? ¿Sois de música o de silencios?